Mostrando entradas con la etiqueta relaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relaciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de enero de 2011

Aprendiendo... finalmente.

La vida está llena de profesores.  A algunos cuantos nos interesa escucharlos porque las clases son interesantes y se convierten en inspiración; algunos otros pasan sin pena ni gloria y no los recordamos nunca, y por último a algunos los queremos olvidar tan pronto como sea posible.  Lo interesante es saber que cada de uno ellos está allí para enseñarnos algo.  A veces nos damos cuenta de que estamos aprendiendo, a veces no.  A mí por ejemplo me lleva tiempo, pero la enseñanza llega y en ocasiones de manera violenta me golpea en la nuca para que entienda.

Ayer por ejemplo, no aprendí nada.  No entendí que pasó y sigo sin entender.  Y mi profesor no supo explicarse, no quiso elaborar porque lo consideró un caso perdido o no le interesó escuchar mi respuesta.  Quizás ayer yo era la profesora y él, mi alumno.  Quizás sus años como profesor lo volvieron duro, necio e irritado.  Pero quizás, está pensando demasiado y no deja que nadie cambie lo que él conoce y ha vivido.  No sabe que yo siempre fui una alumna perseverante, bastante aplicada y necia, y no me conformo con una mala nota, menos si no la merezco.  No sabe que quizás yo estoy aquí para enseñarle un par de cosas nuevas.

Winston Churchill decía que personalmente estaba dispuesto a aprender, aunque no siempre le gustaba que le den lecciones.  Esa es la clave: estar dispuestos a aprender.  A nosotros no nos pasará la vida en vano porque de un momento a otro, más tarde o más temprano, el apredizaje nos dará un manotón en la cabeza y sabremos qué vinimos a aprender.

miércoles, 13 de enero de 2010

Bajo tu propia cuenta y riesgo

Estaba en una reunión de esas literarias en las que me hallo ultimamente, y suena mi celular con una llamada de un número desconocido.  Contesté y era mi Mr. Big.  Hace unos cinco meses nos peleamos por una tontería, yo perdí mi teléfono y en él se fue cualquier dato que me acercara al individuo.  Lo cierto es que el Sr. Bold (mi Big) sólo necesita levantar el teléfono o enviarme un mensaje a mi blackberry y yo me nublo MAL!  Me vuelvo zombie y a todo respondo de manera afirmativa.

Vamos desde el principio.  Conocí al Sr. Bold en una discoteca ruidosa. Se me acercó porque su amigo quería conocer a una de las chicas de mi grupo.  O sea...no por mi.  Como a la chica no le interesó el amigo, los dos se quedaron conversando conmigo toda la noche.  Se presentaron, pero entre mi sordera y las copas... no escuché.  A uno lo había visto en revistas así que no fue difícil dar con el nombre, pero al otro...hmmm no, no sabía cómo dar con él.  Y así fue como le pusimos entre todos "Sr. Bold" (en todo el glamour que profesamos, era la primera vez que tocabamos un BB Bold), y así lo seguimos llamando las siguientes ocho veces en que lo vimos o salimos.  Mientras él me presentaba a sus amigos, hermano, primo, perros y gatos por mi nombre, yo nunca pude presentarle a nadie porque no tenía idea de cómo se llamaba.  Me enteré por una invitación para un matrimonio que encontré en su carro... a la octava salida!

Hasta la fecha le sigo diciendo "oye".  Se me hizo costumbre.

La historia no es tan larga como irrelevante y por ende en mi cabeza retumba la voz de mi lectora anónima diciéndome "esta vez...you are on your own".  Y tiene razón, ya me fue mal en dos ocasiones con el mismo individuo y yo decido recogerlo una tercera vez...  Ojo, en ninguna de las ocasiones me rompió el corazón.  Ni estoy buscando que lo haga.  Pero la llamada me abrió la cortina de una ventana que yo habia cerrado.  La ventana que tiene al corazón intacto y tonto de siempre.  Justo lo que estaba buscando, volver a creer.  Les contaré como me va.  Que quede claro que Bold, no ha parado, ni parará mi vida.  Sólo me sirvió para devolverme la fé.

lunes, 4 de enero de 2010

Uno ha terminado con el pasado, pero a veces el pasado no ha terminado con uno

¿Qué tal si esta frase es cierta?  Si yo todo el tiempo he estado dispuesta a terminar con el pasado, pero el pasado me persigue y no me deja caminar.  ¿Cómo se llega al punto en que decimos "hasta aquí" y el "hasta aquí" te hace caso?.

Lo pregunto porque estoy segura de que soy una mujer fuerte y que fácilmente se recupera y no se lamenta de los errores, los valoro y recuerdo que para llegar, es necesario equivocarse.  Pero si me preguntan, miro a la derecha y miro a la izquierda y el pasado está en todos lados.  En el almuerzo, en la tele, en la reunión con los amigos, en las preguntas... en el silencio.

¿Cómo sacudirse este peso invisible, pero a veces tan pesado que tenemos en los hombros y que ahoga?  El otro día en una reunión tuve que adelantar una canción porque a alguien le recordó a un ex.  Yo misma borré de mi ipod unas cuantas canciones, pero no las puedo borrar del procesador del dj de Kong...  ¿Y entonces?  ¿Cómo se hace para seguir viviendo como si nada? y ¿cómo seguir con el corazón intacto, sensible y tonto, si lo único que quiero es no creer, nunca más?

¿Cómo se hace para no aplastar "enviar" sobre ese e-mail, que para empezar nunca debiste haber escrito?  Cuántas veces lo único que hace es empeorar todo o alargar la agonía de la relación que ya murió.  El aporte de mi experiencia se basa solamente en obviar el tema del clavo que saca al otro clavo.  Pésima idea.  Normalmente el "otro clavo" está oxidado y probablemente te va a dar tétano.

En este punto en el que el fantasma del pasado sigue pidiendo en todas las radios Luis Fonsi, me queda cruzar los dedos para que me de un ataque repentino de amnesia o que algún otro acontecimiento me de una cachetada más fuerte de la que ya recibí, para que lleguemos al mutuo acuerdo de olvidarnos.

Hago un llamado al presente, para que se enfoque y caminemos desmemoriados, ausentes del pasado, felices por lo que hacemos hoy, construyendo un nuevo y más agradable pasado.  Uno que me cante y me recuerde: "Hey, hey, tomorrow's just your future yesterday"

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿El fin o el comienzo?

Estoy en mi cuarto, cosiendo un vestido loco, con el televisor encendido pues para mí, es la única manera en la que me imagino trabajando, y escucho dos cosas que me llaman la atención. La última canción de Mika “We are Golden”, que dice “Teenage dreams in a teenage circus, running around like a clown on purpose”. Le presto atención porque acabo de terminar con un capítulo importante de mi vida, todavía no lo cierro porque como en todo divorcio, hay muchos “detalles” técnicos que revisar antes de perder contacto total. Y es que cuando estás seguro de que has encontrado a tu pareja, miras desde tu elevada “sala VIP” a los “sueños de adolescentes dentro del circo de adolescentes, corriendo como payasos, a propósito” y de repente en un mísero día, las cosas cambian, y tienes que desempolvar tus zapatillas Niké Air Plus, encender el iPod y comenzar a correr por correr, de nuevo.

La canción que me hizo reflexionar es pegajosa y me levanto de mi asiento, alzo el volumen, me paro frente al espejo y comienzo a bailar, y a dar vueltas sobre mi propio eje mientras repito “running around again, running from running”, y como en todo Karaoke, termino con el autoestima por las nubes, pensando que Mika debió contratarme para bailar en su video. Pero el televisor sigue encendido y escucho la voz de la razón: “Lo que no nos mata, nos hace más fuertes”. Pero cuántos intentos de asesinato tendré que experimentar, para conseguir ser lo suficientemente fuerte para no sentir ese dolor que sale del corazón y recorre todo el brazo izquierdo, hasta llegar a entumecer los dedos. ¿Cuántos?!!!!!

Que triste la naturaleza humana que nos condiciona a esperar ser felices en compañía de otra persona. Si nacemos solos, deberíamos llegar a ser felices solos. ¿Es en eso en lo que estoy fallando? Primero debo concentrarme en ser feliz sola. Les contaré como va.